Diseñar una identidad también es diseñar una experiencia.
Puro Diseño fue un proyecto desarrollado para una feria de diseño, donde el desafío consistía en crear una identidad capaz de comunicar mucho más que un evento: debía transmitir una idea, despertar curiosidad y generar una experiencia desde el primer contacto.
El concepto nació a partir de una pregunta: ¿qué permanece cuando termina el proceso creativo? La respuesta fue una identidad centrada en la huella que dejan las ideas, el hacer y las personas.